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La letra pequeña de internet: términos y condiciones que firmas en la red

Nadie ha leído, pero todos aceptan, los términos y condiciones de uso. Y habrá quien piense: ¿qué más da? Si lo hace todo el mundo, no será tan malo. Pues se equivocan: enseguida van a ver que la cosa es más grave de lo que parece.

Los términos y condiciones hablan de las cosas que se pueden y no se pueden hacer en, por ejemplo, una red social, pero es solo una pequeñísima parte del todo. En primer lugar, suelen especificar qué pueden hacer con los contenidos que compartes, ya sean posts, tuits, fotos, vídeos o cualquier otra cosa. Twitter, por ejemplo, se reserva el derecho a… Atención: usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, exponer y distribuir tus contenidos. Eso es más o menos lo que pide cualquier red social.

Los términos y condiciones te informan también de los datos personales sobre ti que recopila la empresa de marras. ¡Y ojo! Todo esto se lo quedan sin darte un duro a cambio: bastante hacen que te dejan usar su web gratis… Porque ya se sabe: en internet, si no eres el cliente que compra el producto, eres el producto que está en venta. ¿Pero a quién?

Ahí está el meollo del asunto: a los anunciantes y a otras empresas. Los datos son el petróleo de internet, el oro negro del S.XXI, como explica Jorge Morell, el abogado que más sabe de este tema en España, un mallorquín que monitoriza 6.000 contratos en su blog: www.terminosycondiciones.es. Venden nuestros datos para hacer nuestro perfil, de ahí que luego te sale ese anuncio sobre el próximo concierto de un grupo que aparece en Facebook justo cuando acabas de pasarle una canción a un amigo por el chat, por ejemplo.

Y hay otra forma más de hacer dinero con nuestros datos… ¿Sabéis cuánto pagó Facebook por WhatsApp? 14.000 millones de euros. Eso es lo que vale tu número de teléfono y el de 700 millones de personas que usan la aplicación. Lo que vale dinero son los datos. Sobre esta información, también se dice en los términos y condiciones de los diferentes servicios, el tiempo que los puede retener la empresa. Si yo me doy de baja, ¿borran la información que tienen sobre mí? ¿Cuánto tardan?

Pero no todo son malas noticias. Mientras las empresas hacen lo posible por complicar los documentos legales, hay un montón de proyectos en la Red que intentan hacer justo lo contrario, traducirlos, como el blog de Morell en el que se analizan aspectos importantes de estos poco conocidos contratos y también se publican datos de lo más interesantes. Resulta que las empresas también modifican el contrato, después de firmado, sin avisarnos.

Se supone, o eso quieren hacernos suponer los gigantes de internet, que basta con que publiquen la nueva versión de los términos, pero muchas veces ni siquiera cambian la fecha (para que no te des cuenta) y la mayoría de las veces no mandan un email o un mensaje para avisar.Si es legal o no es complicado porque son servicios globales, que se usan en todo el mundo. ¿Legal según qué ley? ¿La de California, que es donde tienen su sede la mayoría de estas empresas? ¿Las de España que protegen algo más al consumidor?

Lo cierto es que muchas de las cláusulas que firmamos tienen toda la pinta de ser abusivas y un juez no debería aceptarlas, pero es complicado asegurarlo, sobre todo porque las multinacionales tecnológicas son tan grandes que empiezan a tener tanto poder como los propios países. Facebook tiene casi tanta población como China, y sus leyes privadas, que son los términos y condiciones, empiezan a competir de igual a igual con las leyes de los estados y las estructuras supranacionales.

No se trata de abandonar en masa las redes sociales, pero sí de tener un poco más en cuenta estos asuntos, de estar pendientes para hacer presión, para protestar cuando introduzcan una cláusula que atente contra nuestros derechos como usuarios.

 Algunas de las cláusulas más surrealistas que puedes encontrar en términos y condiciones:

Twitter se reserva el derecho a compartir tus tuits nada más y nada menos que con la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

LinkedIn se reserva el derecho de admisión:ni prostitutas ni terroristas, dicen en sus documentos legales. Aunque no sabemos cómo diantres se supone que los van a identificar.

A Wallapop, la famosa aplicación de compra y venta española, le cedes tus fotos durante toda tu vida… ¡Y 70 años después de tu muerte!

Los términos de Tumblr están llenos de chistes a ver si alguien se los lee: está prohibido hacerte pasar por el actor Benedict Cumberbatch, subir vídeos porno porque les saldría demasiado caro convertirse en una videoclub erótico y llegan a afirmar que hackearán nuestras webcams y venderán las imágenes a los soviéticos.

WhatsApp no quiere pesados: el chat por excelencia puede eliminar tu cuenta si eres un “cansino”, y eso lo determinarán sus “empleados, agentes, subagentes, superagentes o superhéroes”.

VUELVE A ESCUCHAR EL PROGRAMA COMPLETO AQUÍ

1 comentario

  • acubino

    / Responder

    Es lo que tiene no pagar por el servicio, que no podemos exigir.

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