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‘The internet is for porn’: la tecnología llega al cine X antes que a tu vida

La tecnología y el cine erótico siempre han ido de la mano. Cuando un icono castizo como don José Luis Torrente (Santiago Segura) usa drones para rodar una persecución en su última película, no os quepa duda de que una cinta porno lo ha hecho antes. También hay cine para adultos grabado con Oculus Rift, con Google Glass y hasta juguetes sexuales fabricados con ‘hardware’ libre.

Como dice una de sus canciones más famosas, ‘The internet is for porn’. Internet es para el porno. Lo cantaban las marionetas del musical Avenue Q allá por 2003 y vaya si ha llovido desde entonces.

Que la industria del entretenimiento para adultos sea tan innovadora tiene su razón de ser, y en la sección de Hoja de Router en Carne Cruda hemos tratado de encontrar las causas. Nos lo han contado ellos mismos: se trata de renovarse o morir. Ahora que infinidad de páginas web ofrecen porno gratis, a menudo pirata, los productores tienen que aportar valor añadido si quieren que la gente pague por sus pelis.

En España sabemos mucho sobre esto. Un ejemplo es el portal Pornogafas.com, de la productora catalana Thugson Digital Media. Los vídeos de esta página están todos rodados desde la perspectiva de los propios actores gracias a las Google Glass, las gafas inteligentes de Google.

Y Pornogafas no es la única experiencia innovadora que se ha llevado a cabo en nuestro país. La realidad virtual erótica también tiene sello español. Los vídeos de la web VirtualRealPorn están pensados para disfrutarlos con unas gafas de realidad virtual Oculus Rift. El porno ha buscado siempre la sensación de realidad, la máxima inmersión posible por parte del espectador, y esa es otra de las razones por las que cada nueva tecnología llegan tan rápido al cine X.

‘Hardware’ libre sexual

Los ‘sex shop’ son una especie en extinción. Cada vez se ven menos por las calles, y en parte es culpa de internet. Ahora que se pueden comprar lencería y juguetes eróticos a golpe de clic, la antigua barrera de entrar en un ‘sex shop’ con miedo a que te viera algún vecino ha quedado totalmente derribada.

No es lo mismo pedirle unas bolas chinas al dependiente que comprarlas a través de internet, está claro. Y todavía es posible ir más allá. Los ordenadores que caben en el bolsillo, placas de ‘hardware’ libre como Arduino o Raspberry Pi, tienen potencial para eliminar completamente la necesidad de comprar juguetes eróticos.

Al menos eso creen los fundadores de Comingle, una ‘startup’ estadounidense que pretende enseñar al personal a fabricar sus propios juguetes sin salir de casa. Todo gracias al código abierto. Su primer producto es muy curioso. Lo llaman “la ánguila eléctrica” y es una especie de calcetín con cables y chips que aplica pequeñas descargas al miembro masculino.

No hay que ser ingeniero para montarlo, precisamente. El kit que te venden viene con todas las piezas y las instrucciones al más puro estilo Ikea. Se impone el ‘hazlo tú mismo’ en el mundo del juguete erótico.

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