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Y ahora quién limpia la sangre


Es el momento de zambullirnos en el océano de las medias verdades y las manipulaciones. Ponernos la escafandra que nos protege de la información tóxica y nadar hacia lo hondo, donde circulan con fuerza las corrientes del periodismo. Sacar el arpón y cazar historias bien hechas, bien escritas, bien publicadas.

Cocaína yihadista

“Ramón va a celebrar, en compañía de dos amigos, una despedida de soltero en Madrid y ha comprado por 50 euros un gramo de cocaína. Este gramo, si se pagara al productor en Colombia, costaría 50 céntimos. O tres euros en las calles de Bogotá, Caracas o Ciudad Juárez. Pero aquí se multiplicará por 100 porque por el camino habrá que pagar viajes transatlánticos, militares sin escrúpulos, agentes de aduanas, a los clanes encargados del menudeo en España y, sobre todo, a los narcoyihadistas del Sahel, el eslabón esencial de esta nueva y rentable ruta de la cocaína”.

Los periodistas de El Mundo Alberto Rojas y Pablo Herráiz escriben un reportaje sobre el nuevo recorrido, lleno de comisiones, que hace la cocaína desde las manos de os productores en latinoamérica hasta las narices de los miles de españoles que la consumen. En ese nuevo camino aparece un nuevo fenómeno: el narcoyihadismo. Narcotraficantes del Sahel envueltos en la bandera deL ISIS.

Hemos hablado con Pablo Herráiz

Quién limpia la sangre

En la serie Fargo (esto no es spoiler) sale mucha sangre. Y la sangre se queda en el suelo mucho tiempo. Y, caro, piensas: ¿quién se encarga de limpiar la sangre de una casa cuando hay un asesinato?

Os presento a Sandra Punkhurst:

“Los asesinatos de hombres siempre generan más suciedad que los de las mujeres. Las mujeres son más ordenadas, hasta para suicidarse”.

Sandra Punkhurst fue la primera mujer en dirigir una funeraria en el estado de Victoria, en Estados Unidos. Ahora se dedica a limpiar cualquier tipo de desastre: asesinatos, suicidios, casas donde vivía una persona con síndrome de diógenes, por ejemplo. En Estados Unidos, aunque haya un crimen en tu casa, aunque maten a tu madre, el estado no se encarga de ayudarte con la limpieza. Eso te lo pagas tú. En España también. Y ese es el trabajo de Sandra Punkhurst. Esto es lo que dice su folleto promocional:

“Los fluidos corporales son como el ácido. Cuando entran en contacto con los muebles, el deterioro es rápido. Conozco casos donde las encimas han hecho agujeros en los sofás y han corroído los muelles. He visto colchones destrozados, madera comida por el moho”.

Desagradable, sí. Pero convincente.

Esta historia es parte de un reportaje largo, algo así como el aperitivo de un libro. La historia de Sandra Punkhurst, más allá de su oficio incluso, es muy interesante. Lo encontramos en narrative.ly, que es una publicación de nuevos proyectos periodisticos, y se llama ‘The secret life of a crime scene cleaner’. 

Y aquí lo dejamos. Todo lleno de coca y sangre. Qué desastre.

VUELVE A ESCUCHAR EL PROGRAMA COMPLETO AQUÍ

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