Las confesiones de un guardia civil en Melilla. Y un mosquito. | Carne Cruda
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Las confesiones de un guardia civil en Melilla. Y un mosquito.

Cogemos el microscopio y nos ponemos a mirar la letra pequeña de los medios de comunicación, esas historias que se escriben para que las leamos, no para que nadie las utilice como arma arrojadiza. Trocitos de verdad llenos de matices. Esta semana se han entregado los Premios Enfocados y eldiario.es se llevó el galardón especial del público para destacar nuestro trabajo en defensa de los derechos humanos y el cambio social. También entre los dos periodistas más valorados han estado Ignacio Escolar y Olga Rodríguez. Entre los finalistas nominados, estaba Carne Cruda, Desalambre, la compañera Gabriela Sánchez o yo mismo, acompañando a gente como Iñaki Gabilondo o Jordi Évole.

1. Ilegalidades oficiales

Entre los espacios premiados estuvo también El Intermedio. Precisamente con El Intermedio empezamos. Escuchando la voz de un guardia civil, contándole a Gonzo cómo los agentes en Melilla tienen órdenes de incumplir la ley. Que han llegado a disparar bolas de goma contra el cuerpo de la gente que estaba subida en la valla, antes cuando no había tantas cámaras grabando.

Se trata de una barbaridad ilegal. Y luego hay otras cosas que son de ser cutres, como por ejemplo que la valla tiene fumigadores de gas pimienta para rociar a los inmigrantes que se acerquen a la valla. Pero que no los usan porque, claro, el gas pimineta acaba afectando también a los guardias civiles. Traemos estos a la letra pequeña porque puede llegar a pasar desapercibido en un programa tan dinámico como El Intermedio, donde se cuentan tantas cosas. Pero que Gonzo, con este testimonio, acaba de a poner encima de la mesa un elemento de prueba que ya veremos qué importancia judicial tiene. Acordémonos de esto, porque puede traer cola.

2: Chi-kun-gun-ya

Estamos estos días hablamos del ébola. Hace un par de semanas ya destacamos el trabajo de periodistas que han estado en varios países africanos desde el inicio de la crisis, no solo ahora que todo ha llegado aquí. Vamos a hablar de otra enfermedad, que afortunadamente no tiene los niveles de mortalidad del ébola. Pero precisamente por eso de ellas se habla menos, y afectan muchísimo a la calidad de vida de millones de personas. Se llama Chi-kun-gun-ya. Hasta el periodista que cuenta qué es el chikungunya empieza diciendo que el nombre hace gracia, pero lo que significa no tanto:

Su nombre puede sonar chistoso, pero no tiene ninguna gracia. La palabra chikungunya proviene de una lengua tanzana, país de origen de la enfermedad; significa hombre doblado y deja literalmente así a quienes contraen este virus transmitido por los mismos mosquitos que contagian el dengue. Se está expandiendo con rapidez por el continente americano desde donde brotó hace casi un año: el Caribe.

Así empieza el reportaje de Pablo Linde en Planeta Futuro, en El País, que se llama ‘El mosquito que te deja doblado’. Cuenta que se ha expandido tanto en República Dominicana, que es casi imposible no cruzarse con alguien que no haya sufrido la enfermedad del hombre doblado. Se llama así porque, efectivamente, te deja doblado durante cuatro días. Dolor en todo el cuerpo, llagas en la boca y en la nariz… Y luego secuelas durante meses. Un taxista – fuente habitual de los periodistas – cuenta que hay días, meses después de haber pasado por lo peor, que no puede cerrar la mano, que le fallan las rodillas. Secuelas menos visibles que hacen peor la vida de la gente. Y hasta aquí llegamos esta semana. Si alguien tiene ideas o sugerencias, que nos avise con el hashtag #laletrapequeña en Twitter. Taluego.

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