Tú eres nuestra emisora | Carne Cruda
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Tú eres nuestra emisora

Si me lo hubieran dicho, jamás lo habría creído. Si me hubieran dicho hace más de cinco años, cuando empezó este programa, que acabaríamos emitiendo desde este pequeño estudio de Jorge y Eva, dos técnicos de radio que se quedaron sin emisora y se lo han montado por su cuenta; si me hubieran dicho que emitiríamos sin emisora, solo por la red y solo con el apoyo de un grupo de oyente, de 2.200 oyentes que han puesto su dinero, sus ahorros, en plena crisis, para que nosotros podamos hacer radio independiente y profesional, radio libre sin presiones de anunciantes ni gobiernos, no me lo hubiera creído. Te lo juro, no me lo habría creído.

Habría dicho que no es posible, que era una locura, que en este país no somos capaces de organizarnos por nuestra cuenta al margen de la corriente principal y de las lógicas del mercado, al margen de los grandes medios y los discursos dominantes, en los márgenes pero sin sentirnos ni estar marginados, marginales por vocación pero plurales en intención. Habría dicho que no es posible sobrevivir fuera y estar dentro, que no es posible tener sitio fuera de sitio, estar a solas y tan acompañados. Pero en los últimos años, nos estamos dando una lección a nosotros mismos, nos estamos enseñando que somos capaces de más de lo que creíamos. Nosotros somos solo un ejemplo minúsculo, insignificante pero significativo, de lo que la gente ha demostrado que puede hacer por sí misma con el apoyo solidario de otros y otras, contra esa tozuda negación de nuestras posibilidades, contra esa abolición del horizonte que, cada día, tratan de vendernos los que nos quieren sumisos y quietos, enganchados al cable catódico o al de la red, a la tarjeta de crédito y de teléfono, teledirigidos. Pero no pueden con nosotros, nosotros podemos sin ellos.

Vosotros nos lo habéis demostrado. Nos habéis hecho ver que es posible que un programa que se queda huérfano de emisora sea adoptado por unos oyentes que se habían quedado huérfanos de programa. Somos huérfanos que nos adoptamos unos a otros para formar una familia porque esto es más que una sociedad, esto no es una empresa. Vosotros nos habéis adoptado para cuidarnos y protegernos, no para explotarnos. Para que otros nos escuchen y para que no puedan tocarnos. Como un padre y una madre con un hijo.

Siempre que me preguntan cómo llevo que sean los oyentes los que nos pagan, que si siento más presión, digo que, al contrario, que ahora es cuando más relajado me siento, cuando mejor respiro, como si hubierais creado alrededor de nosotros una cámara de aire en la que respiro aliviado porque sé que ya no pueden hacernos daño. Evidentemente, sé que esperáis de nosotros un esfuerzo, lo mejor de nosotros mismos, pero siempre hemos intentado darlo y creo que por eso, nos habéis adoptado. No lo siento como una carga, al contrario, lo siento como unos brazos que nos sostienen y nos impulsan como el padre o la madre que te ayuda a dar los primeros pasos, los primeros pasos en esta aventura insólita de hacer un programa de radio sin más medios y emisora que vuestros abrazos.

No necesitamos emisora porque vosotros y vosotras lo sois. Sois nuestra antena. Sois nuestro repetidor de radio que difunde como un altavoz el sonido clandestino de esta radio subterránea. Al contrario de lo que parece, los micrófonos, los amplificadores, la emisora, no son estos desde los que os hablo, sois vosotros y vosotras que habláis de este programa a otros, que amplificáis lo que decimos y lo completáis, lo compartís, lo difundís, lo emitís a los cuatro vientos, por las redes, atrapando a otras, contagiando a otros, enfermando, informando, inconformando a otros oyentes, para hacernos crecer, sonar más altos y más fuertes, por más canales, por más grietas, por las que nos colamos como un virus, el virus de la radio libre, gracias a ti. No sonamos en estéreo, somos polifónicos, multifónicos, poliédricos, panorámicos, nos multiplicamos, porque tenemos miles, decenas de miles de altavoces que nos hacéis sonar.

Y por eso, aquí estamos, gracias a ti, desafiando nuestras propias expectativas, cumpliendo el mayor de nuestros sueños, venciendo los obstáculos, saliendo adelante por nuestra cuenta, sin ayuda de grupos de poder y grandes inversores sin más ayuda que la de la gente corriente que ha puesto 30, 50, 100, 200 euros, en algún caso hasta 3600 euros de su bolsillo, para hacerlo posible. Sí se puede. Nosotros, es decir, vosotros y nosotros juntos, esta familia que hemos formado, lo estamos consiguiendo, contra toda lógica y pesimismo, contra todo pronóstico. Vosotros lo estáis haciendo posible.

Tú lo haces posible. Espero que hayamos ganado tu confianza y que a pesar de nuestros defectos y traspiés, sigas confiando en nuestro trabajo, en nuestro esmero al hacer radio y en nuestro respeto hacia quienes nos habéis traído en volandas hasta aquí. Sé que solo depende de nosotros, de que seamos capaces de merecernos vuestra confianza. Pero vosotros nos habéis enseñado a confiar en nuestras fuerzas más allá de lo que nosotros mismos creíamos. Gracias por eso también. Gracias por todo, gracias por tanto.

Que la radio nos acompañe. Pero sobre todo, que nos acompañemos a través de la radio.

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