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Cosas que hacer cuando eres teenager

Hoy en el planazo nos vamos a quitar unos cuantos años de encima, nos hacemos un lifting cultural y nos dirigimos a la chavalada; veremos obras dirigidas o protagonizadas por jóvenes, pero igualmente disfrutables para el resto de edades
Empezamos con uno de esos libros de iniciación o de aprendizaje ; un género en sí mismo, conocido como Bildungsroman que relata normalmente la evolución de la adolescencia a la madurez; ejemplos famosos El Guardián Entre el Centeno, La Montaña Mágica de Thomas Mann, o el mismísimo Lazarillo de Tormes. El planazo de hoy es una reconocida obra maestra; Las Aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain. Escrita como continuación de Tom Sawyer en 1884 es una novela destinada a ser leída varias veces. La trama es simple, un viaje iniciático a lo largo del Misisipi del protagonista, que huye de las palizas que le propina su padre, junto a Jim, un esclavo fugado de una plantación. El subtema podría ser las contradicciones de América, un país nuevo que se gesta en un entorno rural, inculto, religioso, supersticioso y racista. Precisamente es una de las cosas que se le echan en cara a la novela, cierto regusto racista por el uso de la palabra Nigger (que en algunas traducciones lo dejan tal cual, en otras lo traducen como negro); la obra retrata esa sociedad racista, y lo hace con esa mirada cínica, humanista y aún así pesimista de la que hacía gala Twain (Samuel Langhorne Clemens, nombre real). Es curioso ver el desarrollo de la trama, que combina aventuras casi de piratas y descripciones muy vivaces con las contradicciones típicamente adolescentes de Finn, que se debate entre la libertad y las normas que le han inculcado desde niño. Me ahorraré cualquier epíteto sobre la obra, preguntadle a Hemingway, y animo a redescubrirla o si alguien no le hincó el diente aún que se deleite con este planazo.

Pasaron dos o tres días con sus noches; creo que podría decir que pasaron nadando, que se deslizaron, callados, serenos, hermosos. Así pasábamos el tiempo: allá abajo el río era monstruosamente grande…, en algunos lugares tenía una milla y media de ancho; por la noche navegábamos, y de día parábamos y nos escondíamos; en cuanto empezaba a hacerse de día dejábamos de navegar y amarrábamos la balsa, casi siempre en las aguas muertas, debajo de una barra de arena; luego cortábamos unos álamos jóvenes y unos sauces y tapábamos la balsa con ellos. Después de echar los sedales, nos metíamos en el río sin hacer ruido, y nadábamos un rato para lavarnos y refrescarnos, y nos sentábamos en el fondo arenoso donde el agua nos llegaba más o menos hasta las rodillas y mirábamos la luz del día. No se oía nada, un silencio perfecto, como si el mundo entero durmiese; a veces, sólo el chapaleo de las ranas.
Una peli. De chavales. Ochentera… Y totalmente recomendable. Stand By Me, Cuenta Conmigo, y que está basada en un relato de Stephen King y dirigida por Rob Reiner, famoso por La Princesa Prometida, Cuando Harry encontró a Sally, Misery y especialmente, Spinal Tap. Un currículum brillante y variopinto. Cuenta Conmigo es en cierto modo parecida a Huckleberry Finn, viaje iniciático de cuatro chavales (entre los que se encuentran River Phoenix y Corey Feldman) que se escapan de casa (todos vienen de ambientes problemáticos) para buscar el cadáver de un chaval desaparecido. Lo importante, cómo no, es comprobar la evolución de cada cual cuando se enfrentan a sí mismos en un entorno ajeno. La banda sonora está seleccionada con mucho mimo (Buddy Holly, Jerry Lee, Ben E King) y ayuda a dar un toque crepuscular a la trama, se consigue una sensación de nostalgia nada forzada.
La trama, dentro de su sencillez, tiene gancho, según se acercan al final del viaje la evolución de los chavales se acelera y necesitan conversar sobre la vida y la muerte. Todo en su sitio, actuaciones muy naturales y una historia emocionante.
Nos despedimos con punk rock guarrero y granujiento. Vaya antes una pregunta, amable lector/lectora ¿Quá andabas haciendo a los doce años? Ah, claro, yo también. Pues sabed que en la soleada California los hermanos McDonald (Steven 12, y Jeff, 16) montaban Redd Kross y grababan su primer EP en 1980. En el grupo también estaban Ron Reyes (Black Flag) y Greg Hetson (Circle Jerks). Al año siguiente publican el primer disco Born Innocent (reeditado por Frontier Records y en Cassette por BurgerRecords), un decálogo de anarco-punk pre adolescente, rebosante de distorsión chicharrera, melodías chillonas, aceleración e himnos adolescentes con títulos como Kill Someone You Hate o Notes and Chords Mean Nothing to Me, y temas dedicados a Lita Ford, Charles Manson, o Linda Blair, la niña del Exorcista. De hecho se rumorea que el nombre del título viene de la infame escena de la niña con el crucifijo. Uyuyuy.

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