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Por qué el gore nació en París


El Grand Guignol fue un teatro parisino que abrió sus puertas en el barrio de Pigalle a finales del siglo XIX y que desde el primer momento se especializó en espectáculos de terror extremadamente truculentos y terroríficos. Espectáculos muy naturalistas que lo que perseguían era conseguir el máximo impacto en el espectador. Se le considera el antepasado directo del cine gore. Durante mucho tiempo la representación del terror en el arte y el espectáculo fue una traslación estilizada de la realidad, tardó décadas en convertirse en el festín de sangre y vísceras que hoy conocemos. Mucha gente sitúa que el nacimiento del cine splatter o cine gore con la película “Blood Feast” de Herschell Gordon Lewis que es del año 1963.

Fue fundado en 1897 por Óscar Metennier, un policía cuyo trabajo hasta la fecha consistía en acompañar a los reos en sus últimos momentos. Con este bagaje espiritual ese decidió comprar una antigua capilla gótica e instalar ahí su particular circo de los horrores. Al año siguiente le sucede en la dirección Max Maurey, considerado el verdadero padre del Grand Guignol, él es quien lo convierte en una verdadera maquinaria terrorífica. De hecho llegaron a ser tan impactantes los shows en esa época que el éxito de cada representación se medía por el número de espectadores que perdían el conocimiento. El record se situo en 15 desmayados. Tanto es así que Maurey decidió contratar a un médico para que siempre estuviera presente en la sala para atender a los indispuestos y que la cosa no pasara a mayores. Este poder de sugestión se debió a que se rodeó de un potente equipo de técnicos, de escenógrafos que desarrollaron increíbles efectos especiales para la época. También contó con dramaturgos como André de Lorde conocido como el “Príncipe del Terror”, que lograron aportar tensión dramática a las obras que allí se representaban La temática de las mismas era de una truculencia extrema: venganzas sin límite por infidelidades, horribles experimentos corporales, amputación de miembros con serrucho, descuartizamientos….y sobre todo mucha mucha sangre, hasta el punto de que los técnicos lograron diseñar hasta siete tipos de sangre diferentes, dependiendo del grado de coagulación, el tipo de herida etc. Paula Maxa, la principal estrella del Gran Guignol ha pasado a la historia con el título de “la mujer más asesinada del mundo”. A lo largo de su carrera fue asesinada más de 10.000 veces en escena y además de las maneras más estrambóticas posibles.

La audiencia del Grand Guignol era realmente variopinta, abundaba el público marginal y de bajos fondos pero también se dejaban caer buenos aficionados al teatro e incluso algún que otro miembro de la alta sociedad. Eso sí, de incognito porque no estaba bien visto ir allí. Por otro lado las particularidades del local favorecía que acudiera gente con sus amantes y sus líos amorosos puesto que los palcos al ser antiguas celdas de monjas eran tan herméticos que no permitía que nadie pudiera cotillear lo que sucedía dentro. Se sabe que fueron al Grand Guignol personajes históricos tan diferentes entre sí como Ho Chi Min, Ingrid Bergman o la mujer de Alfonso XIII de quien se decía que iba allí todas las vísperas de la Noche de Difuntos.

Su influencia a lo largo de las décadas es palpable en diversas vanguardias históricas, como el surrealismo. Uno de los principales lugares de reunión del primer grupo surrealista era un café lleno de gente de mal vivir llamado café Cyrano que estaba precisamente enfrente del Grand Guignol. Es sabido que varios de estos surrealistas solían asistir a sus funciones antes o después de sus reuniones. Por otro lado es evidente que en la concepción el famoso concepto del “Teatro de la crueldad” de Antonin Artaud fue importante el influjo del Grand Guignol. Pero el movimiento en el que más claramente ha calado es sin duda el Grupo Pánico, ese grupo salvaje que tuvo entre sus filas a monstruos de la creación como Fernando Arrabal o Alejandro Jodorowski. Sus happenings teatrales a principios de los 60 eran puro Grand Guignol. La huella de este teatro macabro marcó todavía más la obra de otros dos miembros del grupo Pánico, ambos ya desaparecidos: el director teatral Jerome Savary creador del famoso Grand Magic Circus y Roland Topor, escritor y dibujante que convirtió el hecho macabro en puro arte surreal.

El Grand Guignol cerró sus puertas en 1962, ésta fue la razón en palabras de Charles Nonon, su último director: “Nosotros no podíamos competir con los horrores del campo de concentración de Buchenwald. Antes de la guerra todo el mundo pensaba que lo que sucedía en el escenario era puramente imaginario. Sin embargo, ahora sabemos que estas cosas, y mucho peores, son posibles”.

Existen varios libros publicados sobre el tema, casi todos en inglés. Por otro lado hay una compañía de teatro de San Francisco llamada Thrillpeddlers que sigue montando espectáculos siguiendo escrupulosamente el libro de estilo del Grand Guignol. Y no solo eso sino que además poseen el mayor archivo acerca del Grand Guignol y además lo comparten con todo el mundo porque lo tienen colgado en la web: www.granguignol.com

El Grand Guignol ha permanecido en el tiempo como una referencia semisecreta que ha servido para bautizar discos, canciones e incluso bandas de los más dispares estilos musicales.

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